Exposición Actual

Del 15 de octubre al 9 de noviembre.

¿Dibujo Versus pintura?

Disculpen que presente esta exposición con una pregunta, pero ante una figura como la de Pérez Aguilera a veces es tan fácil ver las diferencias entre ambas disciplinas, como en otras el no poder distinguir si estamos ante un solo medio.

A los que amamos y conocemos su pintura no deja lugar a dudas que fue un gran dibujante y poniendo su figura en un contexto, aunque es considerado como el padre de la Abstracción andaluza y por lo tanto su obra pictórica es clave para entender el arte contemporáneo andaluz, su paso por la Escuela de Santa Isabel de Hungría como profesor de dibujo durante cuatro décadas fue decisiva para entender su propia obra y la de las siguientes generaciones de artistas.

Resulta tremendamente complicado establecer y más hoy en día una frontera, si existiera, entre las dos disciplinas. Esto no fue siempre así, ya que no fue hasta el siglo XV cuando el dibujo alcanzó el estatus de disciplina autónoma. El dibujo como herramienta comunicativa es fundamental, pues el niño antes de aprender a escribir aprende a comunicar a través del dibujo y frente a otras disciplinas, disfruta de numerosas virtudes: es rápido, conciso, directo, expresivo y narrativo.

Hace unos meses hablando con otro de los grandes maestros del dibujo andaluz, Antonio Agudo, afinaba con su clarividencia, que probablemente la gran diferencia entre la pintura y el dibujo residía en la espontaneidad del mismo frente al carácter procesual y por lo tanto más intelectual de la pintura. El dibujo en definitiva iene una mayor capacidad espiritual a la hora de comunicar frente a la pintura mucho más meditativa.

Tal vez esa sea la mayor virtud del dibujo, la espontaneidad y por lo tanto su expresividad. No podemos olvidar, al fin al cabo, que el fundamento físico de un dibujo consiste en la huella que nuestro cuerpo deja sobre otra superficie y que al igual que una firma, es prácticamente imposible de impostar y de copiar, mediante procesos manuales. La velocidad, forma y presión describen un rastro a través de una ruta irrepetible que finalmente se materializará, y que más allá del fenómeno físico, será la representación o reflejo de una idea o imagen que en el mejor de los casos permitirá trasladarnos a los espectadores a una narración o vivencia determinada, encuadrada temporalmente en el tiempo de la ejecución de la misma obra.

Curiosamente este acercamiento resulta muy diferente, cuando este dibujo se hace del natural o de fotografía, disculpen de nuevo, ya que con esta reflexión no quiero hacer una defensa de la mejor forma de abordar al modelo enfrentando la una a la otra, discurso que a estas alturas del siglo XXI debe estar más que superado. La fotografía nos aleja de la interacción con el modelo, nos aísla y por lo tanto nos permite una reflexión más fría, además nos da la opción de profundizar en narrativas y composiciones que del natural serían imposible abordar. Por otro lado el natural nos permite interactuar con la propia acción, nos da conciencia del tiempo en la que este se desarrolla y aunque nunca es un instante, sino más bien una fotografía de larga exposición, la propia conciencia del artista nos permite profundizar en el sentido esencial de la imagen a la que se enfrenta, casi siempre favoreciendo a un aumento de la expresividad y gestualidad del artista. Este fenómeno de síntesis y expresividad fundamentalmente favorece dos cosas a que la impronta del artista y por lo tanto sus virtudes o defectos quedan más visibles y por la misma acción de formar parte la acción, la de trasladarnos a la propia escena con mayor fuerza que una imagen tan solo exacta, como una instantánea detenida en el tiempo.

En esta exposición a través de 21 dibujos el artista nos hace un recorrido sobre sus propias vivencias, con materiales cercanos, podemos sentir la improvisación de la mano de un maestro, que despreocupado pretende apresar lo que le rodea, como un instante vivencial. Esta colección de maravillosos y únicos dibujos que se presentan en la galería Espacio 0 son capaces de trasladarnos con profunda exactitud y no me refiero sólo a lo visual, al momento exacto en el que el artista los realizó, la rapidez, y la claridad de ideas con los que son ejecutados, nos muestran un diario de vida concreto, donde el artista nos acerca a su propia vivencia, a su tiempo e inquietudes.

El artista a través de imágenes cotidianas sobre soportes a veces improvisados nos acerca a su vivencia para mostrarnos un momento. La sinceridad de su trabajo y maestría quedan visibles en estos trabajos, una lección casi filosófica de su magisterio y de su creencia en el arte.

Soy un observador. Si tienes el sentido de querer captar, conocer el mundo en que vives, llegas a descubrir cosas verdaderamente admirables.”

I NIÑOS:

Durante los años 1952-1955 tenía un estudio en un corral de vecinos de la plaza de San Pedro de Sevilla. Había muchos niños que correteaban y jugaban por la plaza, y de vez en cuando alguno subía y llamaba a su puerta diciendo: “pintor, píntame”. Él los sentaba en una tarima y les hacía dibujos rápidos que le servían de base para cuadros posteriores.

II BARRA DEL BAR:

Aprovechaba cualquier momento para dibujar, algo que ahora se llama “urban sketches” ya él lo hacía en el año 1953. En este dibujo aprovecha una pausa en un café para dibujar el ambiente que se respira en el local.

III GATOS

Durante una época realizó numerosos apuntes rápidos de animales, como esta serie de gatos.

Las líneas están hechas con un palillo de dientes mojado en tinta, y posteriormente con pincel y tinta más aguada para pintar las manchas.

Son dibujos muy expresivos donde trata de captar con una sencilla mancha la anatomía propia de un felino.

IV AUTORRETRATO:

Autorretrato realizado durante su estancia en Madrid. Está ejecutado de una forma rápida y expresiva con aguatinta. A lo largo de su vida realizó varios autorretratos. Era una forma fácil de practicar con diferentes técnicas y estilos.

V GALLOS:

Esta serie de dibujos los realizó con pluma y tinta azul, marcando los volúmenes y las manchas con tinta aguada. Se tratan de apuntes rápidos efectuados a base de una línea segura y rápida.

La serie de gallos dibujados con tinta negra fueron realizados durante unas vacaciones de Navidad en el pueblo de su mujer, Lora del Río.

Utiliza un palillo de dientes mojado directamente en el tintero y dibuja a base de líneas y trazos.

Algunos de estos bocetos le servía después para las felicitaciones de Navidad que luego enviaba a su familia y amigos.

VI APUNTES DE FIGURAS

Durante su estancia en Madrid, y debido a la precariedad de medios que tenían en plena postguerra, aprovechaban los ratos muertos para dibujarse unos compañeros a otros, posando por turnos.

Esta serie es la que le hizo a su compañero, el pintor Primitivo Ramón Cristóbal.

Eran bocetos realizados con trazos rápidos arrastrando el pincel con óleo muy diluido sobre papel, que a veces era reciclado de facturas o de papeles que están dibujados en su trasera.

Se observa la definición de la línea, donde no hay equívocos en los volúmenes y las formas.

Todos ellos están firmados y con fecha “octubre 1944”, posiblemente están realizados en la misma jornada, como ejercicios.

VII BRAZO:

En 1939 marcha a Madrid, recién terminada la Guerra Civil, a estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Su única obsesión era aprender a dibujar y a pintar. Lo dibujaba todo, y sobre todo lo que tenía más cerca: sus manos. Eran apuntes rápidos, sin más ambición que la de dominar la técnica, pero en los que se aprecia su dominio de la línea y de los volúmenes. Este brazo está hecho con lápiz y difuminando las sombras. Se aprecia cierta influencia del dibujo de su gran profesor, Daniel Vázquez Díaz.

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